Usan insecticidas naturales para combatir plagas

Por Isg

 

 

 

 

Para no dañar más a los bosques con insecticidas tóxicos que matan otras especies, productores de la Sierra Gorda de Querétaro y de la Huasteca Potosina, combaten las plagas con productos naturales, elaborados con base a jabón y ceniza.

El cambio climático, que ha reducido los periodos de humedad e incrementado la temperatura en la reserva de la Biósfera Sierra Gorda, ha provocado que las plagas que atacan a los árboles y cultivos incrementen su presencia.

Técnicos de la asociación civil Bosque Sustentable, adscritos al Grupo Ecológico Sierra Gorda, IAP, recorren la serranía queretana y parte del territorio del vecino estado de San Luis Potosí, para instruir a los productores en la elaboración de los llamados “caldo sufocálcico” y “caldo de ceniza”.

Los cultivos de la región norteña de la entidad queretana y del sur de San Luis Potosí han sido invadidos por plagas de mosca blanca, de cochinilla, pulgón, así como de insectos chupadores, raspadores de las hojas y del gusano cogollero.

Estas plagas se suman a las tres que han atacado los bosques de Pino, Encino y Roble de Jalpan de Serra, San Joaquín y Landa de Matamoros, que ha acabado con hectáreas de árboles. El principal depredador de los bosques es el gusano descortezador que por igual ha atacado a las tres especies, explicó Patricia Ruiz Corzo, directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

Los bosques de pino, El Madroño y Valle Verde, en Landa de Matamoros, se han pintado de color rojo, lo que muestra que los árboles están infectados y a punto de morir.

El gusano descortezador penetra la corteza y daña la zona por donde se nutre el árbol. Es en ese lugar en donde el gusano se aloja, se reproduce y se alimenta.

En la zona norteña de la entidad, en Jalpan de Serra, este gusano también ha invadido los bosques de encino, como es el caso de Santa María de Cocos.

Nabor Arriaga, presidente de la Sociedad Cooperativa de Santa María de Cocos, confirmó que la plaga, a diferencia de otros años, se ha extendido “mucho más”.

El bosque que se encuentra entre la comunidad y el llamado Sótano de Barro —hábitat de medio millar de guacamayas verdes, que es una especie considerada como endémica— se encuentra infestado del gusano. Decenas de árboles muertos, caídos sobre el terreno o con la corteza seca, se observan en el paisaje.

Uno de los vecinos que se dedica a guiar a los turistas dijo que no se puede combatir la plaga porque el bosque es extenso y se encuentra dentro de una zona de difícil acceso.

 

 

Productos naturales

 

El promotor de Bosque Sustentable, A.C., Jesús Castillo Ríos, se ha dedicado a instruir a los productores en la forma de elaborar los “caldos” biológicos a fin de combatir las plagas.

En la comunidad de San Rafael, en Lagunillas, San Luis Potosí, Jesús Castillo instruyó a una veintena de productores sobre la forma de elaborar los productos biológicos y cómo aplicarlos.

El “caldo de ceniza” —les dijo— contiene potasio y silicio, “que son muy eficaces para controlar la mosca blanca, la cochinilla, los pulgones, los insectos chupadores y raspadores de las hojas, las escamas y el gusano cogollero del maíz”.

En dicha localidad, ubicada a 3 kilómetros de los límites entre Querétaro y San Luis Potosí, explicó que este caldo es adherente y refuerza la protección de las hojas. Para hacer 100 litros de este caldo se requieren dos kilogramos de jabón de pasta o barra que se parte en pequeños pedazos o en escamas; 20 kilos de ceniza y 100 litros de agua hirviendo.

El caldo se hierve; se cuela para evitar que se lleve la ceniza al líquido que, una vez enfriado, se distribuye en la siembra infectada.

 

 

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